sábado, 18 de mayo de 2013

No pasa nada, sólo que estoy solo.

Y pues como siempre, aquí estoy, entre el tiempo y el soporte, entre saber vivir o morir intentándolo, la soledad es una silla que está vacía, la soledad es ese diamante que hay que dedicar un largo tiempo para aprender a valorarla, es tan punzante que aunque tengas mucho cuidado y aún sin querer hacerte daño, terminas herido, estoy tan solo que escucho muchas cosas que nunca he escuchado, es el sonido de las 10 pm, es el sonido de un futuro que me espera y que me acaricia en cada brisa, nadie me acompaña más que mi sombra y que mi Dios, nadie me escucha si no soy yo mismo, quizás y esté todavía un largo rato más así solo, pero ya te estoy escuchando llegar, ya escucho tus pisadas que intentan alcanzar mi camino, no quiero otra cosa que seguir escuchándote reír, estoy haciendo las cosas bien, y Dios me recompensa con éste bolígrafo roto, un papel y ésta hermosa soledad que todavía después de tanto tiempo, aún no aprende a abrazar, que no aprende a bailar al mismo sonido y ritmo de las 10 pm. Hoy no estoy solo, pues solo estuviese si no fuese posible alargar ésta espera de tus cartas, de tus mensajes, es esa esperanza que tanto me fastidia y no me deja estar solo. ¡Vamos!, déjate ver, sé que nunca dejarás que pase peligro estando aquí solo, varado frente a multitudes de miles de criaturas que nadie ve, ni nadie conoce, sé que estás allí aunque no me permitas verte como en realidad eres. Bueno, ya no tengo tanto frío, hablar contigo no deja que se enfríen mis razones, hace minutos estaba solo y sin querer mirarte, ya me dijiste que estás allí, ya me volviste a dejar sin opciones, ya está, ya no salgas, ya no quiero verte, pues verte solo me quitaría la ilusión de que hoy por hoy, estoy completamente, solo...

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